sábado

Recuerdos en frío para devolverme el calor.

En una frase, un abrazo,  y me acerca. 
Sus brazos en mi cintura y me aprieta contra sí. Sus besos en mi cuello derivan en mordiscos, al principio suaves, luego más fuertes. Su mano en mi nuca mientras me acerca a su boca sin dejarme huir, sin dejarme apenas concentrarme. Me muerde la oreja y pasa su lengua por ella. 
Me mira. Me mira y no me deja irme. Me mira como si solo estuviéramos los dos. 
Pasa las manos por mi trasero mientras se enciende, y yo con él. Muerde sus labios, pasa su lengua por ellos. Se coloca encima mío. Entierra su cara en mi cuello y continua bajando. Y al llegar a mi pecho, para.
Y me vuelve a mirar como si no hubiera un mañana, como si no se tuviera que marchar, como si solo existiéramos nosotros y ese momento tan perfecto.

domingo

Vuelta al mundo de mis ideas.

Recuerdo que las últimas frases que he escrito eran unas líneas para un trabajo. De escribir porque sí, apenas me acuerdo. Estoy un poco desentrenada, mis palabras enlazadas se han convertido en folios en blanco, pero espero que no se me haya olvidado como hacerlo. Esto no es un borrador, es el definitivo, es lo que es. Sin vuelta de hoja, sin doble sentido. Es el primer y único boceto de lo que pasa en mi interior.
Ya no me queda más texto para remontarme al pasado, y lo que queda, no es válido ni aceptable, solo eran lloriqueos estúpidos sin valor añadido. De todas maneras, revisaré por ahí, entre los escombros si de mi "época oscura", aquella que no he retomado y de la que no se poseen datos (al menos, escritos), queda algo que me haga rememorar lo que era mi anterior yo. Ya sabéis, por si acaso queda algo que me ayude a ubicarme hacia donde se dirigieron mis pasos después de esa vorágine en la que parecía que estaba sumida mi vida antes de dejar de escribir. Pero he de decir, en defensa de esa adolescente que a ratos los sentía todo de verdad y otras era mera locura adolescente, que solo escribía cuando un sentimiento realmente fuerte me llegaba, y pocas veces era tal la felicidad que me embargaba tanto como para ponerme a relatar cuan contenta estaba. Así que he aquí el porque de todo lo anterior.
También dejé de lado mis historias y mi particular inventiva. De verdad que era alguien con mucha imaginación, pero creo que otros factores han ido mermando mi capacidad de soñar mundos paralelos inexistentes con personajes de increíbles poderes para tornarse todo más racional y calculado. Todo se ha vuelto frío, aunque no sé si predecible. Tantas veces he pensado en retomar mis asuntos pendientes que mis cuadernos me insisten con gritos sordos y yo los he dejado pasar, con la cabeza llena de buenas intenciones. Creo que esto es un comienzo. Espero que no termine aquí. Hacía mucho que no escribía, pero esto es un principio.

lunes

Publicado el 5/11/10. Título: Re-invención

No sé si el mundo terminara pronto. No sé si no estoy loco. No sé si todos estarán cuando lo necesite. No sé si la imaginación está jugando conmigo. No sé por qué estoy aquí, ni hacia donde se dirigen mis pasos. No sé si hago las cosas bien, o mal, o algo completamente diferente. No sé por qué nada.
Solo sé que todo está como enloquecido.

viernes

Publicado el 14/07/10. Sin título.

-Oye *****, ¿tú te acuerdas de la última vez que lloraste de felicidad?-
-Hace siiiiglooooooooooooooos. Dios, qué pregunta tan chocante-
-¿Y tú te acuerdas de como te sentiste?-
-No sé, pero sé que te llenaba del todo. Te llenaba casi tanto como el dolor, pero infinitamente más mejor. Yo creo que llorar de felicidad dejará de ser tan a menudo. No sé. Lo echo de menos ¿Por qué me lo has recordado?-
-No sé. Porque yo tampoco me acuerdo.-

Publicado el 08/07/10. Título: Todovamal

Es que a veces no nos damos cuenta que vamos forzando a la suerte para que vaya cuesta abajo y arrastrarnos a un abismo negro y profundo. Cuando caemos es cuando nos arrepentimos, queremos huir de nuestro destino y nos aferramos a cualquier posibilidad de escapar del cruel desenlace. Pero nos lo buscamos. Sabemos lo que hacemos y en que va a desembocar. Nos da lo mismo. Seguimos hasta conseguir el más apoteósico de los fines. Lo peor es que despues de que parezca salir a flote y que todo vuelva a la "normalidad", lo volvemos a hacer otra vez a pesar de tener la lección aprendida.
¿Acaso somos yonquis del dolor? El ser humano es incorregible.
Vuelvo a mi círculo vicioso. Quiero caer en mis antiguos malos hábitos. Quiero sentirme nada y todo a la vez. Quiero dejar de no saber lo que sea. Quiero poder estar seguro de algo, cualquier cosa.
Del sabor de tu boca, el color de tus ojos y del calor que desprende tu piel. De que la sonrisa de alguien puede ser verdadera. De que no es tan malo equivocarse. De que habrá alguien al final de todo este mar de mierda para tenderme la mano al salir. De que serán felices. De que me recordarán ... ¡NO!
No sé porque quiero que sean felices. No sé porque estoy tan esperenzada esperando que haya alguien. No sé porque pienso que no es malo equivocarse. No sé porque espero que haya alguien verdadero en este mundo. No sé porque tengo tantas ganas de saber el porque de tí. No sé si quiero ser recordada. Si sé algo, es que no sé nada.