El frío me atraviesa como miles de cuchillas y congela cada uno de mis miembros, rompiendo mis frágiles huesos. Mi aliento se lo lleva el viento en un último suspiro, aquí, en este bosque espeso en el que tan pocas veces sale el sol. ¡Qué pocas veces lo hace! Cuando se ve entre los huecos de las hojas, veo recuerdos que me calientan el corazón; y con ellos llega la esperanza. Pero de repente llega la tormenta, y el sol desaparece. La lluvia me enfría y las gotas ácidas que caen me laceran la piel, pero ya no me aparto.
Lo intenté, pedí ayuda, grité... pero estoy cansado de ese incesante blá, blá, blá. No quiero palabras y futuras promesas, ¡quiero salir de aquí!
Ahora estoy acostumbrado a la lluvia. Me duele, lo reconozco, pero no tanto como antes. Parará, como todo. Lo malo es cuanto tiempo podré aguantar.
La lluvia para. Las piernas me flaquean y me tumbo, ya que es lo único que me queda. El viento sopla en un vaivén sin sentido. Es la incoherencia en su más puro estado. Es una locura.
¿Disfrutar? Qué estúpido suena ahora. Frío y amargo invierno, inúndame y llévame pronto. Cúbreme con tus tibios brazos en tu abrazo mortal. Redúceme a la nada.
Huyeron mis ganas de correr, de luchar... Atrás quedan los días de gloria y felicidad. Es mi eternidad. Sé que no puedo determinar qué me depara el futuro, ni si me sacarán de aquí. No puedo predecirlo, pero me da igual.
No tengo ganas de restaurar mi vida. Es inútil.
"Vivir para ver", dicen. Vivir para ver la destrucción de uno mismo. Menudo destrozo. Es que no me apetece ni llorar, ni reír, ni soñar, ni nada. Caigo en todos los vicios posibles y me muero poco a poco. No hubo razón suficientemente importante para empezar, no hay ninguna explicación válida para seguir haciéndolo ni una excusa para no parar. Pero no sé porque, no me importa. Voy a morir igualmente, antes o despues. Me da igual decepcionar, estropear, asquear, ... Estoy perdida desde el principio.
Todo termina, como mis ganas de continuar expresandome aquí, como mi corazón con su ligero latir, como un suspiro nacido de tus labios.
¿Qué queda? Promesas rotas. Falsos sentimientos. Solo mentiras.
No hay amor. No hay sentimientos. No hay razón. Solo locura. ¿Y este cúmulo de cosas qué es, te preguntarás?
Es la nada.
viernes
Publicado el 15/12/09. Título: Deseos de una persona imperfecta
Recuérdame cuando no todo te vaya bien.
Recuérdame cuando el desazón te llegue al alma.
Recuérdame cuando mires a una luna demasiado imperfecta para ser llena.
Recuérdame cuando la recuerdes a ella.
Recuérdame cuando creas que es imposible.
Recuérdame cuando sientas que vas a explotar.
Recuérdame cuando te dejen solo.
Recuérdame cuando quieras estar solo.
Recuérdame cuando se te rompa el corazón.
Recuérdame cuando el frio se te meta en las entrañas.
Recuérdame cuando nadie te entienda.
Recuérdame cuando eres infeliz.
Recuérdame cuando nada valga la pena.
Recuérdame cuando caigas en la absurda monotonía.
Recuérdame cuando una imagen te haga daño.
Recuérdame cuando la melancolía te inunde.
Recuérdame cuando tus amigos te engañen.
Recuérdame cuando todo haya acabado.
Recuérdame y lucha por seguir
Recuérdame cuando el desazón te llegue al alma.
Recuérdame cuando mires a una luna demasiado imperfecta para ser llena.
Recuérdame cuando la recuerdes a ella.
Recuérdame cuando creas que es imposible.
Recuérdame cuando sientas que vas a explotar.
Recuérdame cuando te dejen solo.
Recuérdame cuando quieras estar solo.
Recuérdame cuando se te rompa el corazón.
Recuérdame cuando el frio se te meta en las entrañas.
Recuérdame cuando nadie te entienda.
Recuérdame cuando eres infeliz.
Recuérdame cuando nada valga la pena.
Recuérdame cuando caigas en la absurda monotonía.
Recuérdame cuando una imagen te haga daño.
Recuérdame cuando la melancolía te inunde.
Recuérdame cuando tus amigos te engañen.
Recuérdame cuando todo haya acabado.
Recuérdame y lucha por seguir
Publicado el 1/11/09. Título: Was It A Dream
Los sueños suelen representar cómo es una persona, cómo es su mente, cómo se encuentra y lo que quiere y aspira. Soñamos con lo que ansiamos, soñamos con lo que deseamos, soñamos con lo que no tenemos.
Soñamos con castillos, con princesas y dragones; con unicornios y mundos mejores. Soñamos con vidas, soñamos con dulces, con miel y golosinas. Soñamos con que todo va bien, con la felicidad eterna e incluso llegamos a creernos que dura para siempre. Mas no todos los sueños son bonitos.
Hay destrucción, hay muerte, desazón, dolor, sin razón y descontrol.
Las personas somos distintas unas de otras.
¿Por qué sino el asesino sueña con matar a sus víctimas y los niños con su mundo de fantasía? Mis sueños hace mucho que dejaron de ser bonitos.
¿Aún quieres meterte en mi mundo?
Soñamos con castillos, con princesas y dragones; con unicornios y mundos mejores. Soñamos con vidas, soñamos con dulces, con miel y golosinas. Soñamos con que todo va bien, con la felicidad eterna e incluso llegamos a creernos que dura para siempre. Mas no todos los sueños son bonitos.
Hay destrucción, hay muerte, desazón, dolor, sin razón y descontrol.
Las personas somos distintas unas de otras.
¿Por qué sino el asesino sueña con matar a sus víctimas y los niños con su mundo de fantasía? Mis sueños hace mucho que dejaron de ser bonitos.
¿Aún quieres meterte en mi mundo?
Publicado el 26/10/09. Sin título.
El otoño llega, con los árboles cambiando del verde prácticamente fluorescente al marrón; para las hojas caer al suelo, un suelo en el que seguramente serán pisoteadas. Con el otoño llegó el frio por fuera y por dentro.
Despues de 1 año y medio sin nada que decir. Todo se había mostrado, las cartas sobre la mesa, nada que esconder. ¿Por qué ahora me parece todo tan desolador? Entiende lo que hice, no me diste otra opción, no hubiese podido soportarlo.
¿Crees que un niño lo hubiese conseguido conservando su cordura? A estas alturas no vamos a mentirnos, no eras de lo que más quería; es más, te sigo odiando aún. Eres la persona más despreciable,rastrera y odiosa que conozco. Bueno, según como te has criado, tampoco me extraña que seas así. Mira, incluso puedo (más o menos) comprenderte, aunque sé que no tenias razón de comportarte así. Te educaron de manera distinta, tuviste una formación diferente a la mía; pero aun así esto no justifica todo el dolor causado, que nunca conseguiré borrar.
Ese es el motivo por el que más te odio y odiaré. Porque contigo me obligaste a olvidar a todo lo que te rodeaba.
Reconozco que algunas personas no me calaron muy hondo y bueno, gente que viene y va en tu vida hay siempre ... pero luego está la que sí.
Me obligaste contigo a eliminar recuerdos valiosos, dulces y especiales; pero, ¿cómo guardarlos si tú llenaste los tuyos de rencor y odio?
Me obligaste a vivir en las sombras durante un año entero, escondiendome; porque claro, la decisión ya estaba tomada y si contestaba, podía volver a caer en mi destrución de nuevo.
No, nadie me manipulo para que lo hiciera, fue una medida exclusivamente pensada por mí. A diferencia de lo que tú pienses, que sinceramente no me importa.
Si intentan contactar conmigo es porque TÚ eres él que no dice nada. Pero seguramente harás como si no supieras esto último, porque claro, ¡tú no puedes tener la culpa de nada!
¿Sabes qué? Lo dejo. Porque en teoría iva a reflexionar sobre lo facilmente que me olvidastes, pero despues de leer todo lo que acabo de escribir y de mirar atrás en el tiempo, me doy cuenta de que no merece la pena, ya que es mejor que no me recuerdes. Así no tengo que preocuparme más por tí
¡HASTA NUNCA!
Despues de 1 año y medio sin nada que decir. Todo se había mostrado, las cartas sobre la mesa, nada que esconder. ¿Por qué ahora me parece todo tan desolador? Entiende lo que hice, no me diste otra opción, no hubiese podido soportarlo.
¿Crees que un niño lo hubiese conseguido conservando su cordura? A estas alturas no vamos a mentirnos, no eras de lo que más quería; es más, te sigo odiando aún. Eres la persona más despreciable,rastrera y odiosa que conozco. Bueno, según como te has criado, tampoco me extraña que seas así. Mira, incluso puedo (más o menos) comprenderte, aunque sé que no tenias razón de comportarte así. Te educaron de manera distinta, tuviste una formación diferente a la mía; pero aun así esto no justifica todo el dolor causado, que nunca conseguiré borrar.
Ese es el motivo por el que más te odio y odiaré. Porque contigo me obligaste a olvidar a todo lo que te rodeaba.
Reconozco que algunas personas no me calaron muy hondo y bueno, gente que viene y va en tu vida hay siempre ... pero luego está la que sí.
Me obligaste contigo a eliminar recuerdos valiosos, dulces y especiales; pero, ¿cómo guardarlos si tú llenaste los tuyos de rencor y odio?
Me obligaste a vivir en las sombras durante un año entero, escondiendome; porque claro, la decisión ya estaba tomada y si contestaba, podía volver a caer en mi destrución de nuevo.
No, nadie me manipulo para que lo hiciera, fue una medida exclusivamente pensada por mí. A diferencia de lo que tú pienses, que sinceramente no me importa.
Si intentan contactar conmigo es porque TÚ eres él que no dice nada. Pero seguramente harás como si no supieras esto último, porque claro, ¡tú no puedes tener la culpa de nada!
¿Sabes qué? Lo dejo. Porque en teoría iva a reflexionar sobre lo facilmente que me olvidastes, pero despues de leer todo lo que acabo de escribir y de mirar atrás en el tiempo, me doy cuenta de que no merece la pena, ya que es mejor que no me recuerdes. Así no tengo que preocuparme más por tí
¡HASTA NUNCA!
lunes
7
Hoy necesito algún cambio radical. Una página distinta en mi existencia. Un nuevo amanecer. La rutina me mata. Me encantaría vivir una hora que se saliese de lo cotidiano, aunque sé por experiencia que no ocurrirá.
A las 6:45 suena el despertador, a pesar de que no halla pegado ojo en toda la noche. 3 minutos después y a trompicones, camino hacia la ducha. En ella empleo mis diarios 24 minutos aseándome. Al salir me dirijo de nuevo a mi habitación decorada con montones de fotografías que ahora noto tan lejanas. Me visto, desciendo las escaleras hasta la cocina y me dedico por entero a un sencillo desayuno de 4 galletas ( ni una más, ni una menos ) y el café.
A las 7:41 salgo de casa. Atravieso la calle; la 1ª a la izquierda, y ahí está la parada del autobús. Tras 780 segundos, aparece al final de la calle. En los 27 minutos que dura mi trayecto, me abstraigo entre el traqueteo del autobús y los murmullos de los personajes de dicho medio de transporte. Me siento como un navegante a la deriva, en medio de un mar sin viento, en el que solo queda esperar.
A las 8:21 llego a mi destino, donde me reciben mis amigos y camaradas con sonrisas amables, alegando tener suculentas noticias y datos extraordinarios. No se dan cuenta de que es el mismo relato con ligeros matices y distintos protagonistas. Sonrío, suelto un comentario sarcástico y todos ríen. Al parecer no han apreciado el toque burlesco de mi acotación… una vez más.
Unas 6 infernales horas y 39 minutos más tarde salgo de allí, sintiendo que las clases no me aportan nada nuevo. Me siguen dejando más muerto que vivo.
No quiero volver a casa aún. Miro el reloj. Para mi madre, aún me quedan 4 horas para salir del taller de carpintería porque estoy trabajando en un trabajo con un compañero. Lo que ella no sabe es que lo finalicé hace 2 semanas. Era un trabajo individual.
A las 15:18 estoy en el local de comida rápida que se ha convertido en mi 2ª o 3ª vivienda en estos últimos 4 meses. Devoro mi hamburguesa con avidez; pensando mientras en a quién debo darle las gracias por una realidad tan insustancial.
A las 15: 53 salgo y ando. Me encamino lentamente entre un sinnúmero de callejuelas escondidas en esta, mi ciudad. Finalmente, llego a mi destino. Un parque enorme en el que se extiende una gran arboleda. Está inundado de millones de flores de todos los tipos. Bajo ellas, un frondoso y amplio césped verde casi fosforescente que te pide en una muda invitación que te sientes a los pies de un pino, o de una acacia. Como si un canto de sirena fuera, me alejo unos metros hasta encontrar lo que se podría llamar “Mi lugar”. Se encontraba frente a un estanque y bajo una aya. Solitario y poco concurrido. Perfecto para mí.
Me siento y reflexiono. Sobre todo. Mi futuro, mis decisiones, mis relaciones,… sigo dándole vueltas. No me conduce a nada. Lo mire por donde lo mire, me deriva a lo mismo: el olvido por parte de todos de una persona tan poco interesante y sustancial como lo soy yo. Cierro los ojos y me dejo llevar por el sueño.
Al rato, me comienzo a inquietar. No se si es a causa del sueño que acabo de tener, pero me siento observado. Esto hace que me sienta tremendamente incomodo.
Abro los ojos. Alguien. Una chica. Me está mirando, con unos ojos negros que hacen que se revuelva mi interior de una manera inquietante. Se encuentra en la otra orilla del estanque. Está sentada sobre una manta gris y parece que estaba jugando a las cartas antes de centrar su atención en mí. No adivino cual puede ser la razón por la que me observa con tal fijeza. Será por ese aire de lunático que me da el pelo despeinado. El caso es que no puedo apartar la mirada. El tiempo sigue pasando, mas yo no lo noto. Solo quiero estar aquí, con ella, hasta que el mundo explote.
De repente, se levanta. Recoge sus cosas y se marcha en silencio. Yo sigo embobado, empapándome con cada uno de sus movimientos y encerrándolos en mi memoria, como si se tratara de una obra de arte. Hasta que no veo que se ha perdido entre los árboles, no vuelvo en mí mismo y miro la hora. Las 19:07. Se había hecho muy tarde y seguro que mi madre estaría en casa preocupada. Me incorporo y recorro lo andado a una velocidad de vértigo.
Llego a mi casa antes de lo que esperaba, a las 19:54. Gritos por parte de mi madre, mientras mi padre se limita a asentir sus preguntas sin levantar la vista de su periódico, en el que seguro leía algún artículo espacial de esos que tanto le gustaban. Subo a mi habitación. Enciendo el portátil y mientras se está abriendo mi página de Facebook, no dejo de pensar en la chica con la que he tenido esa batalla visual en el parque. Solo esperaba que esa lucha solo fuera una de muchas. Estaba decidido a que quería tener una guerra de miradas (con todas sus etapas) contra ella. ¿Sería eso que llaman amor? No creo. Era lo que necesitaba. La chispa de la vida. El cambio.
En mi perfil hay una novedad. Una petición de amistad. La abro.
No puedo apartar de los ojos de la pantalla. Es increíble. No se como, pero me ha encontrado.
A las 6:45 suena el despertador, a pesar de que no halla pegado ojo en toda la noche. 3 minutos después y a trompicones, camino hacia la ducha. En ella empleo mis diarios 24 minutos aseándome. Al salir me dirijo de nuevo a mi habitación decorada con montones de fotografías que ahora noto tan lejanas. Me visto, desciendo las escaleras hasta la cocina y me dedico por entero a un sencillo desayuno de 4 galletas ( ni una más, ni una menos ) y el café.
A las 7:41 salgo de casa. Atravieso la calle; la 1ª a la izquierda, y ahí está la parada del autobús. Tras 780 segundos, aparece al final de la calle. En los 27 minutos que dura mi trayecto, me abstraigo entre el traqueteo del autobús y los murmullos de los personajes de dicho medio de transporte. Me siento como un navegante a la deriva, en medio de un mar sin viento, en el que solo queda esperar.
A las 8:21 llego a mi destino, donde me reciben mis amigos y camaradas con sonrisas amables, alegando tener suculentas noticias y datos extraordinarios. No se dan cuenta de que es el mismo relato con ligeros matices y distintos protagonistas. Sonrío, suelto un comentario sarcástico y todos ríen. Al parecer no han apreciado el toque burlesco de mi acotación… una vez más.
Unas 6 infernales horas y 39 minutos más tarde salgo de allí, sintiendo que las clases no me aportan nada nuevo. Me siguen dejando más muerto que vivo.
No quiero volver a casa aún. Miro el reloj. Para mi madre, aún me quedan 4 horas para salir del taller de carpintería porque estoy trabajando en un trabajo con un compañero. Lo que ella no sabe es que lo finalicé hace 2 semanas. Era un trabajo individual.
A las 15:18 estoy en el local de comida rápida que se ha convertido en mi 2ª o 3ª vivienda en estos últimos 4 meses. Devoro mi hamburguesa con avidez; pensando mientras en a quién debo darle las gracias por una realidad tan insustancial.
A las 15: 53 salgo y ando. Me encamino lentamente entre un sinnúmero de callejuelas escondidas en esta, mi ciudad. Finalmente, llego a mi destino. Un parque enorme en el que se extiende una gran arboleda. Está inundado de millones de flores de todos los tipos. Bajo ellas, un frondoso y amplio césped verde casi fosforescente que te pide en una muda invitación que te sientes a los pies de un pino, o de una acacia. Como si un canto de sirena fuera, me alejo unos metros hasta encontrar lo que se podría llamar “Mi lugar”. Se encontraba frente a un estanque y bajo una aya. Solitario y poco concurrido. Perfecto para mí.
Me siento y reflexiono. Sobre todo. Mi futuro, mis decisiones, mis relaciones,… sigo dándole vueltas. No me conduce a nada. Lo mire por donde lo mire, me deriva a lo mismo: el olvido por parte de todos de una persona tan poco interesante y sustancial como lo soy yo. Cierro los ojos y me dejo llevar por el sueño.
Al rato, me comienzo a inquietar. No se si es a causa del sueño que acabo de tener, pero me siento observado. Esto hace que me sienta tremendamente incomodo.
Abro los ojos. Alguien. Una chica. Me está mirando, con unos ojos negros que hacen que se revuelva mi interior de una manera inquietante. Se encuentra en la otra orilla del estanque. Está sentada sobre una manta gris y parece que estaba jugando a las cartas antes de centrar su atención en mí. No adivino cual puede ser la razón por la que me observa con tal fijeza. Será por ese aire de lunático que me da el pelo despeinado. El caso es que no puedo apartar la mirada. El tiempo sigue pasando, mas yo no lo noto. Solo quiero estar aquí, con ella, hasta que el mundo explote.
De repente, se levanta. Recoge sus cosas y se marcha en silencio. Yo sigo embobado, empapándome con cada uno de sus movimientos y encerrándolos en mi memoria, como si se tratara de una obra de arte. Hasta que no veo que se ha perdido entre los árboles, no vuelvo en mí mismo y miro la hora. Las 19:07. Se había hecho muy tarde y seguro que mi madre estaría en casa preocupada. Me incorporo y recorro lo andado a una velocidad de vértigo.
Llego a mi casa antes de lo que esperaba, a las 19:54. Gritos por parte de mi madre, mientras mi padre se limita a asentir sus preguntas sin levantar la vista de su periódico, en el que seguro leía algún artículo espacial de esos que tanto le gustaban. Subo a mi habitación. Enciendo el portátil y mientras se está abriendo mi página de Facebook, no dejo de pensar en la chica con la que he tenido esa batalla visual en el parque. Solo esperaba que esa lucha solo fuera una de muchas. Estaba decidido a que quería tener una guerra de miradas (con todas sus etapas) contra ella. ¿Sería eso que llaman amor? No creo. Era lo que necesitaba. La chispa de la vida. El cambio.
En mi perfil hay una novedad. Una petición de amistad. La abro.
No puedo apartar de los ojos de la pantalla. Es increíble. No se como, pero me ha encontrado.
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