Pensamientos empapados de alcohol se reflejan por las noches en forma de pesadillas. Atormentan el subconsciente a veces en forma de amargos recuerdos. Nadie escapa de su territorio. Nadie puede controlar el mundo de los sueños.
La mente delira, el cuerpo no reacciona y el corazón se agota, como un reloj al que no le queda cuerda. ¿Alguien le dará cuerda al corazón? ¿Quién será el que tenga la potestad para elegir?¿Realmente existirá?... Quién sabe
viernes
Publicado el 10/04/10. Título: Fase destructiva 1.0
Romper. Manipular. Despedazar. Arrancar. Desmontar. Fragmentar. Fraccionar. Desgarrar.
El sinónimo de la destrucción. Es un caos.
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El ser humano se rige principalmente por la supervivencia del individuo. No le importa nada más. Se mueve por unos interéses propios, de los que saca un beneficio. Es el egoísmo puro. Basicamente, son eso.
No hay justicia. Solo la que ellos mismos marcan. No hay control. Solo locura. Caotismo.
No merecen una mínima atención. Todos son despreciables. Las buenas personas no existen. Son meras ilusiones y deseos de los mismos que han creado la maldad, ya que antes existía linea entre el bien y el mal. Simplemente era. Sin definición. Ahora está todo etiquetado. Todo tiene nombre. Ahora se le llama bien y mal.
Reina el desconcierto y los pesares en este mundo de locos. Caballeros, esto es el fin.
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Nada es lo que creía que era. Solo hay caos.
El sinónimo de la destrucción. Es un caos.
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El ser humano se rige principalmente por la supervivencia del individuo. No le importa nada más. Se mueve por unos interéses propios, de los que saca un beneficio. Es el egoísmo puro. Basicamente, son eso.
No hay justicia. Solo la que ellos mismos marcan. No hay control. Solo locura. Caotismo.
No merecen una mínima atención. Todos son despreciables. Las buenas personas no existen. Son meras ilusiones y deseos de los mismos que han creado la maldad, ya que antes existía linea entre el bien y el mal. Simplemente era. Sin definición. Ahora está todo etiquetado. Todo tiene nombre. Ahora se le llama bien y mal.
Reina el desconcierto y los pesares en este mundo de locos. Caballeros, esto es el fin.
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Nada es lo que creía que era. Solo hay caos.
Publicado el 1/04/10. Sin título.
Volviendo una y otra vez al mismo punto del que empecé, en la vorágine en la que nada tiene sentido. Han cambiado tantas cosas en tan poco tiempo que mi cerebro ha desconectado de todo para figurarse mero espectador en este espectáculo circense que se está volviendo mi vida. Demasiados cambios demasiado bruscos. Nuevas sensaciones. Nuevos intereses. Nuevas motivaciones. Nuevas reacciones. Nuevos pensamientos.
Todo ello ha provocado un mini-BigBang en mi interior que me ha hecho buscar mi anterior yo, intentar traérlo de vuelta sin resultado y, finalmente, dejarme llevar por la corriente de la novedad. No sé si está bien o si está mal.
Soy distinto. Soy nuevo. Locura de adolescencia. He recuperado amigos. He hecho nuevos. Me he ganado rivales. He conseguido el cielo y me he deshecho de él como de un clinex usado. He querido recuperarlo. Y finalmente he optado por deshacerme de los sentimientos.
Es que ahora todo parece enemigo. Nada cobra verdad. Simplemente soy el espectador de la esquina superior de un cine solitario que observa una película a la que aún tiene que dar el veredicto final. Pero la mira sin ilusión, sin ganas y sin ninguna motivación, porque no comparte lo que hace el actor protagonista, pero que igualmente verá la película porque no tiene nada mejor que hacer. Noo es porque no pueda cambiar las acciones de el protagonista, es que el actor protagonista es malo, y de todas maneras, él sabe que no va ha recibir ningun premio ni va ha ser felicitado; ya que él sabe que no es lo suficientemente bueno para ganarselo, asi que, ¿para qué esforzarse?
Ya lo que venga vendrá. Él sabe que todo es teatro. Las palabras son traicioneras, al igual que todo lo que le rodea. Mero espectáculo. Ya sus sentimientos no le importan. Las sensaciones han desaparecido. Y ya no hay alegría, pero tampoco hay dolor, ni malestar, ni sufrimiento. Solo es un agujero negro.
Todo ello ha provocado un mini-BigBang en mi interior que me ha hecho buscar mi anterior yo, intentar traérlo de vuelta sin resultado y, finalmente, dejarme llevar por la corriente de la novedad. No sé si está bien o si está mal.
Soy distinto. Soy nuevo. Locura de adolescencia. He recuperado amigos. He hecho nuevos. Me he ganado rivales. He conseguido el cielo y me he deshecho de él como de un clinex usado. He querido recuperarlo. Y finalmente he optado por deshacerme de los sentimientos.
Es que ahora todo parece enemigo. Nada cobra verdad. Simplemente soy el espectador de la esquina superior de un cine solitario que observa una película a la que aún tiene que dar el veredicto final. Pero la mira sin ilusión, sin ganas y sin ninguna motivación, porque no comparte lo que hace el actor protagonista, pero que igualmente verá la película porque no tiene nada mejor que hacer. Noo es porque no pueda cambiar las acciones de el protagonista, es que el actor protagonista es malo, y de todas maneras, él sabe que no va ha recibir ningun premio ni va ha ser felicitado; ya que él sabe que no es lo suficientemente bueno para ganarselo, asi que, ¿para qué esforzarse?
Ya lo que venga vendrá. Él sabe que todo es teatro. Las palabras son traicioneras, al igual que todo lo que le rodea. Mero espectáculo. Ya sus sentimientos no le importan. Las sensaciones han desaparecido. Y ya no hay alegría, pero tampoco hay dolor, ni malestar, ni sufrimiento. Solo es un agujero negro.
Publicado el 04/03/10. Título: La nada.
El frío me atraviesa como miles de cuchillas y congela cada uno de mis miembros, rompiendo mis frágiles huesos. Mi aliento se lo lleva el viento en un último suspiro, aquí, en este bosque espeso en el que tan pocas veces sale el sol. ¡Qué pocas veces lo hace! Cuando se ve entre los huecos de las hojas, veo recuerdos que me calientan el corazón; y con ellos llega la esperanza. Pero de repente llega la tormenta, y el sol desaparece. La lluvia me enfría y las gotas ácidas que caen me laceran la piel, pero ya no me aparto.
Lo intenté, pedí ayuda, grité... pero estoy cansado de ese incesante blá, blá, blá. No quiero palabras y futuras promesas, ¡quiero salir de aquí!
Ahora estoy acostumbrado a la lluvia. Me duele, lo reconozco, pero no tanto como antes. Parará, como todo. Lo malo es cuanto tiempo podré aguantar.
La lluvia para. Las piernas me flaquean y me tumbo, ya que es lo único que me queda. El viento sopla en un vaivén sin sentido. Es la incoherencia en su más puro estado. Es una locura.
¿Disfrutar? Qué estúpido suena ahora. Frío y amargo invierno, inúndame y llévame pronto. Cúbreme con tus tibios brazos en tu abrazo mortal. Redúceme a la nada.
Huyeron mis ganas de correr, de luchar... Atrás quedan los días de gloria y felicidad. Es mi eternidad. Sé que no puedo determinar qué me depara el futuro, ni si me sacarán de aquí. No puedo predecirlo, pero me da igual.
No tengo ganas de restaurar mi vida. Es inútil.
"Vivir para ver", dicen. Vivir para ver la destrucción de uno mismo. Menudo destrozo. Es que no me apetece ni llorar, ni reír, ni soñar, ni nada. Caigo en todos los vicios posibles y me muero poco a poco. No hubo razón suficientemente importante para empezar, no hay ninguna explicación válida para seguir haciéndolo ni una excusa para no parar. Pero no sé porque, no me importa. Voy a morir igualmente, antes o despues. Me da igual decepcionar, estropear, asquear, ... Estoy perdida desde el principio.
Todo termina, como mis ganas de continuar expresandome aquí, como mi corazón con su ligero latir, como un suspiro nacido de tus labios.
¿Qué queda? Promesas rotas. Falsos sentimientos. Solo mentiras.
No hay amor. No hay sentimientos. No hay razón. Solo locura. ¿Y este cúmulo de cosas qué es, te preguntarás?
Es la nada.
Lo intenté, pedí ayuda, grité... pero estoy cansado de ese incesante blá, blá, blá. No quiero palabras y futuras promesas, ¡quiero salir de aquí!
Ahora estoy acostumbrado a la lluvia. Me duele, lo reconozco, pero no tanto como antes. Parará, como todo. Lo malo es cuanto tiempo podré aguantar.
La lluvia para. Las piernas me flaquean y me tumbo, ya que es lo único que me queda. El viento sopla en un vaivén sin sentido. Es la incoherencia en su más puro estado. Es una locura.
¿Disfrutar? Qué estúpido suena ahora. Frío y amargo invierno, inúndame y llévame pronto. Cúbreme con tus tibios brazos en tu abrazo mortal. Redúceme a la nada.
Huyeron mis ganas de correr, de luchar... Atrás quedan los días de gloria y felicidad. Es mi eternidad. Sé que no puedo determinar qué me depara el futuro, ni si me sacarán de aquí. No puedo predecirlo, pero me da igual.
No tengo ganas de restaurar mi vida. Es inútil.
"Vivir para ver", dicen. Vivir para ver la destrucción de uno mismo. Menudo destrozo. Es que no me apetece ni llorar, ni reír, ni soñar, ni nada. Caigo en todos los vicios posibles y me muero poco a poco. No hubo razón suficientemente importante para empezar, no hay ninguna explicación válida para seguir haciéndolo ni una excusa para no parar. Pero no sé porque, no me importa. Voy a morir igualmente, antes o despues. Me da igual decepcionar, estropear, asquear, ... Estoy perdida desde el principio.
Todo termina, como mis ganas de continuar expresandome aquí, como mi corazón con su ligero latir, como un suspiro nacido de tus labios.
¿Qué queda? Promesas rotas. Falsos sentimientos. Solo mentiras.
No hay amor. No hay sentimientos. No hay razón. Solo locura. ¿Y este cúmulo de cosas qué es, te preguntarás?
Es la nada.
Publicado el 15/12/09. Título: Deseos de una persona imperfecta
Recuérdame cuando no todo te vaya bien.
Recuérdame cuando el desazón te llegue al alma.
Recuérdame cuando mires a una luna demasiado imperfecta para ser llena.
Recuérdame cuando la recuerdes a ella.
Recuérdame cuando creas que es imposible.
Recuérdame cuando sientas que vas a explotar.
Recuérdame cuando te dejen solo.
Recuérdame cuando quieras estar solo.
Recuérdame cuando se te rompa el corazón.
Recuérdame cuando el frio se te meta en las entrañas.
Recuérdame cuando nadie te entienda.
Recuérdame cuando eres infeliz.
Recuérdame cuando nada valga la pena.
Recuérdame cuando caigas en la absurda monotonía.
Recuérdame cuando una imagen te haga daño.
Recuérdame cuando la melancolía te inunde.
Recuérdame cuando tus amigos te engañen.
Recuérdame cuando todo haya acabado.
Recuérdame y lucha por seguir
Recuérdame cuando el desazón te llegue al alma.
Recuérdame cuando mires a una luna demasiado imperfecta para ser llena.
Recuérdame cuando la recuerdes a ella.
Recuérdame cuando creas que es imposible.
Recuérdame cuando sientas que vas a explotar.
Recuérdame cuando te dejen solo.
Recuérdame cuando quieras estar solo.
Recuérdame cuando se te rompa el corazón.
Recuérdame cuando el frio se te meta en las entrañas.
Recuérdame cuando nadie te entienda.
Recuérdame cuando eres infeliz.
Recuérdame cuando nada valga la pena.
Recuérdame cuando caigas en la absurda monotonía.
Recuérdame cuando una imagen te haga daño.
Recuérdame cuando la melancolía te inunde.
Recuérdame cuando tus amigos te engañen.
Recuérdame cuando todo haya acabado.
Recuérdame y lucha por seguir
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