miércoles

Para lo que dan 3 días

Que las memorias me den tregua es algo inútil en mi imaginario. Van a mostrarse ahí, desagradables. Duda hasta del palpitar de mi estómago frente a los recuerdos. Me martirizan, en pasado y en presente.

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Hoy se ha unido el tiempo para atormentarme.. No sé a qué hacer frente antes. Mucho debí haber gritado, en otros momentos debí haber puesto esfuerzo. Pero esto tiene poca solución ahora. He caído en la hecatombe.

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Así se me muestra el futuro. Tan incierto como voluble. Mi presente es mediocre, y cómo me repulsa.

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Ha sido llegar y que me arrulle la desconfianza. La ansiedad. La ira. Ha aparecido todo lo que he bloqueado en mi cabeza. Mierda. Estoy cayendo otra vez.

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Shit. Shit. Shit. Shit. Bocazas. Fuck.

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Es extraña esta sensación de medio desamparo, medio abandono. La de aparecer y no verla, me refiero. Los pensamientos eran como un bombardeo, y a su vez, me han dejado en una calma insensible. Curioso, este bicho que tengo dentro.

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- En realidad, - Pensé en decir - debería agradecertelo. Has conseguido que no sienta absolutamente nada. Me has convertido en el monstruo que siempre he deseado ser-.

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Intercambié las palabras que debí decir por las que no lo debería haber hecho nunca.

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Mientras, mentiras de lenguas viperinas e interesadas.

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Menos mal que me quedan dos días aquí.

viernes

Triggered. Shots fired... Boom. Headshot.

Que mal me viene siempre verte. Cuando me creo cabal, acabas enloqueciéndome. El gato se tiene que volver a lamer las heridas, mientras procura saborear la sangre, el pecado. Eres mi estrella fugaz de la mala suerte. Si antes eras mariposa, ahora estás en llamas, y me quemas contigo.
Convulsos estos tiempos en los que apareces, sobretodo porque creí que me había acostumbrado a vivir sin tu revoloteo. Sinceramente, no fue el encontrarte frente a mí lo que me destruyó. De hecho, me mantuve mucho más firme de lo que hubiese imaginado. Sin embargo, me felicité antes de tiempo, cuando creí que había superado la prueba sin despeinarme. Fue ese olor en la despedida final. El olor a recuerdos, a calor, a memoria de hormonas revolucionadas y sexo feroz. A muerte en vida y paraíso descubierto. A infierno añorado.
Mierda. Sucumbí en mente. Justo lo que quería evitar.

lunes

Mini-crush

Vienes cual bomba expansiva. A resucitar demonios sin buscar cura. Quebrando cabezas con botas de punta de acero (Y es siniestro lo bonito que eso suena).
A pesar de todo, qué bueno que viniste. Gracias por revolverme las ideas muertas que pululaban por mi mente sin rumbo fijo. Por desequilibrarme los esquemas y encontrar una nueva organización a mis mundos (Falta les hacía). Has hecho que vuelva a enamorarme del caos, aunque esta vez, sin ser insalubre. Me levantas de la pantalla para darme inspiración. Te has vuelto dulce, salvaje y bonita con el tiempo. Joder, que amo que seas indomable. Y perversa. Que retuerzas mis pensamientos hasta sonreírme con suficiencia desde la distancia. La locura te ha hecho estragos mientras yo me muero por tus ruinas.
Sólo te digo: Destroza, pequeña, porque el mundo te ha hecho así. Sé fresca, deslenguada, y potente. Intrínseca y volátil. Reta, mata, golpea, y serpentea por cada rincón.

domingo

Brainstorm, número 1537.

El cuerpo me demanda vomitar en forma de frase virtual, una vez más. Sin control, sin detenerme. Por el palpitar martilleante de esa sensación que me carcome cada poco a poco y cada tres mil años luz. Por eso voy a continuar con mi terapia de aporrear teclas hasta que me sienta mejor. O no. Y, hablando mal y pronto (sintiéndolo mucho), me puede sudar tremendamente la polla que parezcan pensamientos de raja-venas de segunda o de crisis de los 20 (si eso es que existe)

Que obligatoria se ve la "pertenencia" (de todos los aspectos) en nuestra sociedad. A una secta, a una pareja, a un/os amigo/s, a una compañía telefónica, a un lugar, a un grupo de almas en pena o a una marca de cerveza. Mismo me da, me da lo mismo. Es incesante el bombardeo, la necesidad de cerrarse en banda en torno a algo / alguien / varios en conjunto, y en paz y armonía (o eso nos hacen creer que es). Inventan la Necesidad (con mayúscula) por la masa uniformada, por la cantinela del "Tú nunca debes estar solo, tú debes estar en algún lugar y hacer X o Y para sentirte completo".

Creo que he intentado encajar cada combinación que me he encontrado. En sus cánones y en los míos, Sus expectativas y las propias. He probado hasta la mezcla de ambas, y sigo sin sentirme entera. Me he amoldado y he buscado nuevos lugares en los que no forzar la pieza que formo. Pero nunca parece ser suficiente, ni para mí, ni para nadie. Al final acabamos todos siendo extraños que nos miramos con desconfianza y recelo.

No sé si es ansiedad propia, si puede haber alguien que le ocurra, o somos todos los que estamos así. Pero es ese pequeño retumbe dentro de la cabeza que, sin pausa pero sin prisa, se dedica a decirte "No perteneces aquí, no perteneces aquí, no perteneces aquí".

No me confundas, no busco un alma gemela, ni un grupo de amigos tipo "Friends" (porque, principalmente, nunca he sentido ese tipo de conexión ni unión de la que tanto se alardea como en los medios ni en la realidad), ni nada similar. Solo el buscar un lugar en el que, en algún momento, no ser un forastero entre lo que solía ser "mi ciudad", "mi lugar", "mis amistades", "mi mundo". Es volver y tener la sensación de que me asfixio, sin avanzar y a lo mismo de siempre; y lo peor de todo, sin haberme aclarado con qué coño hacer para detener esto.

Mi cuerpo pide tierras lejanas, lo lleva pidiendo muchos años. Necesito salir de aquí, pero ya.


martes

-Yo no necesito beber para pasármelo bien-. -Yo no necesito pasármelo bien para beber-.

El orgullo. La fuerza de voluntad por y para uno mismo. La ira como pasión. Todo ello, inherente al ser humano. Elementos vitales para la supervivencia (¿Y qué es más importante que es?), por eso veo  la falta o pérdida de alguno de ellos algo casi trágico (No un drama, pero algo a tener en cuenta).
Ahora, la ausencia de motivación está haciendo mella, aislándome para colocarme a merced de  la locura. Fruto del estrés, del "no es suficiente", "no te creía capaz" y el tan bombeante "esperaba más de ti". Este maremagnum se desencadena en comidas compulsivas, presencia del blanco en el torbellino color miel de encina, la ausencia de carne y uñas en mis dedos. Además, la desconfianza y el odio amenaza con desbordarse caldeando el vaso de agua que me abrasa. Sin embargo, esta desazón carbonizada continua viendo eso como una salida, el ahogarse en el asco.
Luego está la soledad. Bendita sea. Cada vez me desquicia más la gente. La compañía me abruma (y no en el buen sentido). Sólo me acucia la necesidad de personas concretas, e incluso de ellas necesito un descanso. Al desconectar, mi pensamiento se resguarda en un minimundo de ideas propias y sentimientos en modo mina anti-persona (nunca mejor dicho) que no soporta el peso de una pluma más.
La soledad me encierra en mis 4 paredes de mis muros de libros, mis reservas de realidad virtual, mis provisiones de fantasía y mi foso de indiferencia; preparado para un acercamiento al que se recibiría al visitante con una munición de odio furioso y descarnado.
Muy felices me las prometo si mi único movimiento es de mi cama al sofá. Mi ira y mi violencia se quedan en mi imaginación, y mi mayor motivación es la huida de esta tóxica ciudad y gente envenenada (y eso que, para viperina y tóxica, yo). Pero el tiempo dirá.
Be gentle, Karma-sempai.